¡Los cambios, una oportunidad de oro para tu crecimiento!

¿Sientes la necesidad de cambiar de vida? ¿Hace tiempo que dejaste de encontrarle sentido a lo que haces?
¿Tienes la sensación de que el tiempo se te escapa sin llevarte a ningún lugar?

Todos nos hemos sentido así alguna vez. Pero cuando la sensación de vacío se prolonga en el tiempo, y afecta a tu ánimo y a tus relaciones, quizás haya llegado el momento de preguntarte cómo quieres vivir el resto de tu vida. 

Cuando encontramos en medio del camino un estancamiento, y quedamos paralizados, es posible que esto sea generado en su mayor expresión del ser humano, por el MIEDO que no permite que tomemos decisiones apropiadas.

Ante esta situación solo recomiendo:

  • Disfrutar de estos momentos en donde por muy proactivos que seamos y por mucho que queramos hacerlo todo con autonomía, debemos aceptar esta pausa y aprovecharla a nuestro favor.

  • Esta es una sociedad que nos exige realmente estar en acción y descalifica la pasividad, el llamado es a desarrollar “APRECIACIÓN PROFUNDA DE LO QUE OCURRE”.

  • Este tiempo prolongado tiende a generar ansiedad o depresión, solo si tú te sitúas desde la queja, pero si intentas revisar cuál es el mensaje real de estas situaciones que nos paralizan podrás iniciar un camino de transformación.

  • Inaugura un diario y copia el dictado de lo que te dice tu mente y corazón con las ideas que surgen.

  • Revisa quién es responsable de esta situación y a quién o quiénes les corresponde hacer un cambio.

  • Escribe de qué te diste cuenta en este espacio de “estancamiento o pausa”.
  • Escribe una acción o acciones pequeñas, que puedas emprender en este espacio de parálisis física, pero de accionar interior que promueven el cambio.

  • Recuerda que una transformación es la perfecta oportunidad para detenernos y aprender, comprender, sorprenderse; a veces no hay que resistir estos altos en el camino, quizá si los rechazan más prolongados se harán.

  • En ese orden de ideas, debemos ser estratégicos en estos espacios de transición al cambio, aislar la emoción y encontrar el tesoro que te está esperando en ti mismo, seguro en un tiempo cercano verás el camino más claro.

  • Al final solo recuerda que la luz amarilla del semáforo es la pausa en la que podemos de manera segura observar los anuncios de las vallas, detenernos a ver quiénes pasan por la cebra y por último descansar de dar tantos cambios a nuestro vehículo antes de seguir la marcha.

Candice Ibáñez Cely
Psicóloga y Máster Coach certificada

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