¿Pueden coexistir la esperanza y el coronavirus?

En estos días pensaba que lo más maravilloso de mi vida ocurría cuando mantenía la esperanza por encima de todas las circunstancias, y luego me decía y ¿Qué viene siendo entonces la esperanza? ¿Un estado mental? ¿Una fuerza interior? ¿Un sueño de mi corazón contenido? ¿Una ilusión? ¿Una actitud resiliente? ¿Un soñar despierto? ¿Ser optimista?

Quizá lo primero que diría es que debemos definir qué es la Esperanza para poder entender como encaja con este tiempo de covid. Veamos algunas definiciones:

La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre – Friedrich Nietzsche.

Otras posturas aseguran que la esperanza es el estado de ánimo en el cual se cree que aquello que uno desea o pretende es posible. Ya sea a partir de un sustento lógico o en base a la fe, quien tiene esperanza considera que puede conseguir algo o alcanzar un determinado logro.

Dos posturas de vida diferentes, una que nos puede ayudar a pensar que la esperanza como emoción positiva puede ayudarnos a sostener una actitud enérgica y sobre llevar el día a día de mejor manera, en ese orden de ideas también contribuiría a tener el sistema inmunológico a salvo. Tal vez la mayoría le apuesten a ese estilo de afrontamiento, guardando ilusiones que sostienen el mundo psico mágico que todos tenemos.

De otro lado para algunos autores no esta bien guardar una falsa expectativa, piensan que la esperanza puede contribuir más fácilmente a la frustración, alimenta la incertidumbre que sigue siendo una de las peores emociones, que rompe el alma y genera un dolor incurable y derivar en estados de depresión.

Yo creería que lo más importante siempre será mantener los pies en la tierra, analizado las variables que faciliten las probabilidades reales de mantener los proyectos e ilusiones, y por otro lado inspirarse en la espiritualidad que puede sin duda aportar a la paz del día a día.

Escribir los sueños, leerlos repasarlos, no perderlos de vista, y esperar el “recalculando de la vida” que nos de el “go” de cuando retomarlos si es que siguen siendo los mismos o quizá en medio de este covid pudiéramos redefinir, sorprendernos y encontrar nuevas aspiraciones.

Solo me queda decir que cada día traerá su reto y que no nos podemos siempre obligar por una programación colectiva a sentirnos en esperanza o en desesperanza…. La luz ira llegando para cada uno, hay que renunciar a mucho, al final del día quien esta confinado es el cuerpo pero la mente y el alma no.

Candice Ibáñez Cely

Psicóloga y Master Coach certificada

Visita nuestra web, seguro encontrarás algo para ti

https://www.endorfinate.com.co

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *