Vida de pareja vs. Vida de padres

Un dilema que se ha acrecentado a medida que transcurre la pandemia, ¿Cómo no morir en el intento? ¿Cómo hacer para no refundirse como mujer y como hombre en medio de los hijos hasta cierta edad? ¿Cómo hacer para no perder la identidad propia?

Y sobre todo, cómo hacer para no sentirnos inútiles en los dos campos. Y no es de uno, es de todos, antes de los hijos, las personas tenemos todo un proyecto de vida armado, los tiempos nos dan, las proyecciones salen, en fin, todo es perfecto; sin embargo, cuando aparece un tercero en la ecuación (o un cuarto o quinto), las cosas pueden cambiar y los planes no necesariamente quedan cancelados; pero si pueden ser aplazados.

Y el lío en el asunto no es que lleguen nuevos integrantes al hogar que nos impidan cumplir nuestros “sueños”, lo que pasa es que nadie nos prepara para equilibrar nuestra vida, para cumplir nuestros tiempos; es ahí donde radica el truco, en la ORGANIZACIÓN.

Si alguien nos dijera que debemos tener una agenda, con calendario y rutinas establecidas, pasarían cualquiera de dos cosas: primero, creeríamos que son tonterías, que no es necesario y que las cosas se podrían dar a medida que pasa el tiempo. Segundo, correríamos muy rápido para alistarnos con toda; pero la verdad es que, la vida no es así, la vida nos va poniendo en el camino lo que nosotros mismos construimos.

La decisión es nuestra, ¿Se les ha pasado por la cabeza que muy en el fondo sobre (todo las madres), planificamos nuestra vida en torno al nuevo hijo, nos volvemos sus salvadoras en todo momento, nos entregamos de tal manera que inconscientemente olvidamos que ya no solo somos persona para un hijo sino pareja de otra alguien más?

Entonces la pregunta correcta sería ¿Qué nos impide organizarnos?

Es importante la corresponsabilidad en la que la pareja se permita tener un espacio, día, hora para vivir en pareja sin sentir culpa, para ser novios un día y hacer valer ello delante de los hijos.

“Una cosa es mantener la llama de pareja y otra es empezarse a ver desde la admiración de padres”.

Los pequeños sin duda se vuelven el centro de la vida, pero si la pareja hace una mirada al futuro, entenderán que ellos algún día abandonaran el nido y que aunque hoy necesitan toda nuestra atención, tal vez sea tarde reencontrarse después de 18 años y reconquistarse…este es un S.O.S para que no se refundan en medio de las demandas de los pequeños.

Es importante buscar apoyo de la red de amigos y familiares confiables, que los respalden cada tanto (mínimo una vez al mes) incluso no importa si no es una cena fuera, o si no es una salida al cine, porque estamos en un tiempo especial, el solo hecho de sentirse libres y solos en casa, tomarse un vino y escuchando la música de recuerdos….el solo hecho de ponerse lindo o linda para él o ella, eso hará que el amor de pareja prevalezca y que no se empiecen a amar como “ah ok allá está el papá de mis hijos y viceversa”…

Una cosa es mantener la llama de pareja y otra es empezarse a ver desde la admiración de padres.

Tip: ¿Y si empezamos por dejar cartitas? Sí, esas mismas que hacíamos de adolescentes, esas en que dejábamos toda nuestra creatividad, gastábamos los plumones y colores, y nos valiéramos de toda nuestra imaginación para crear un ensayo de amor de lo más poético. Esas mismas cartas podemos entregarlas de vez en cuando para decir cuán orgullosos y amados nos sentimos de esa otra persona.

Candice Ibáñez Cely

Psicóloga y Master Coach Certificada

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